Durante la celebración de los 30 años del CRECE, el Director del DANE, Mauricio Perfetti del Corral, presentó un análisis profundo del cultivo del café en el III Censo Nacional Agropecuario.

Los análisis revelan las transformaciones más importantes que ha vivo la caficultura en país en los ámbitos productivos y sociales y los relacionados con las iniciativas de sostenibilidad de la última década.

A continuación, se presenta un resumen de los hechos estilizados más relevantes derivados del análisis del cultivo del café de la III Censo Nacional Agropecuario.

No. 1:

La caficultura del país se caracteriza por un uso más intensivo del suelo con destino agropecuario frente a las actividades no cafeteras. Según el uso y cobertura, en las Unidades de Producción Agropecuarias (UPA) cafeteras, el 47,5% del área se destina a actividades agropecuarias, el 46,9% a bosques naturales y el 3,7% a otros usos. Adicionalmente, el 68% de las áreas sembradas en las UPAs cafeteras corresponde a lotes solos con café, mientras que el 32% restante de cultivos de café se encuentra en asocio, principalmente con cultivos de plátano. En las UPAs no cafeteras, el área destinada a bosques naturales aumenta a 66,8% y las destinadas a actividades agropecuarias es 29,5%.

No. 2:

La tendencia de la caficultura es hacia la proliferación de pequeñas unidades agrícolas, producto de la subdivisión acelerada de las unidades de producción. En 1960, el porcentaje de las UPA menores de 1 hectárea era menos del 10%. En el III Censo Nacional Agropecuario se encontró que hoy representan el 33,6% de las UPA cafeteras.

No. 3:

Existe una evidente re-configuración de la geografía nacional cafetera. En 1960 el censo agropecuario encontró que el 50,1% del área sembrada en cultivos de café se encontraba en los departamentos de Caldas, Tolima y Valle del Cauca. El III Censo encontró que el 61,4% del área cafetera se encuentra en Huila, Antioquia, Tolima, Cauca y Caldas. Particularmente, los crecimientos de área sembrada de Huila y Cauca, han sido de 230,2% y 56%, respectivamente entre los censos mencionados.

No. 4:

Los indicadores sociales en el campo en general para productores cafeteros y no cafeteros han venido mejorando. La población cafetera tiempo atrás gozaba de tener mejores indicadores sociales frente a las otras poblaciones rurales. Por ejemplo, se ha presentado una reducción acelerada de la pobreza multidimensional frente a 2005, jalonada principalmente por la dimensión educativa. El Índice de Pobreza Multidimensional en la población cafetera de la zona rural dispersa es de 46,2%, mientras que en la no cafetera es del 45,9%, evidenciándose una pérdida de ventaja en esta área. Por otra parte, ahora, los indicadores educativos como el analfabetismo de la población (de 15 años y más), y la asistencia escolar no presentan diferencias significativas entre la población cafetera y la no cafetera.

Reflexiones CRECE

Según el CRECE el primer hallazgo revela que ante la existencia de un portafolio de ingresos poco diversificado y la búsqueda de mayores ingresos, los caficultores han intentado maximizar el uso del espacio del que disponen en sus plantaciones con la siembra de cultivos comerciales, y así atender necesidades fundamentales del hogar y del cultivo. Cabe decir que el tamaño promedio de una finca cafetera es de 1,7 hectáreas.

Hasta hace poco, este uso intensivo del suelo en actividades agrícolas había casi que descartado la importancia de contar en la finca con espacios dedicados a la protección de bosques, o inclusive, a garantizar la seguridad alimentaria del hogar mediante la siembra de cultivos para el autoconsumo.

Afortunadamente hoy esta tendencia se está revirtiendo gracias a la aparición de iniciativas de sostenibilidad. Estas han traído nuevamente a discusión la importancia de garantizar que el cultivo del café se desarrolle en medio de condiciones ambientales y sociales sostenibles.

Esta conclusión ha sido confirmada por diversas evaluaciones sobre la implementación de iniciativas de sostenibilidad realizadas por el CRECE en las que se ha encontrado que la caficultura del país está avanzando hacia la coexistencia del café con otras especies y cultivos necesarios para la preservación del medio ambiente y del hogar.

Por otra parte, aunque el proceso de minifundización de la caficultura no es nuevo, el debate que en opinión del CRECE debe también ponerse sobre la mesa es la visualización de la “agricultura familiar” en la caficultura. Según la FAO, en esta clasificación el tamaño de las fincas pasa a un segundo plano, y se integran otras concepciones como las expectativas de vida del hogar que no siempre persiguen la maximización de ganancias, el predominio de la mano de obra familiar, y la vinculación del hogar y la finca, como una misma unidad. Así, la coexistencia de una caficultura con visión empresarial con aquella que persigue otros fines más allá de la maximización de ganancias, invita a los diseñadores de política pública y sectorial a contar con un portafolio de estrategias diferenciadas que permitan atender a los diferentes tipos de hogares cafeteros.

Por otra parte, la recomposición de la geografía cafetera es un fenómeno que ha traído efectos a nivel económico y social. Estudios del CRECE revelan que los departamentos del sur del país que están expandiendo su caficultura, y que hasta hace poco eran proveedores por tradición de mano de obra para la zona central cafetera, hoy apenas alcanzan a cubrir autónomamente sus propias necesidades de mano de obra y en muchos casos se han vuelto demandantes de trabajadores. Sus excedentes laborales han tendido a reducirse, profundizando el fenómeno de escasez relativa en épocas de cosecha en aquellos departamentos que dependen en mayor medida de mano de obra contratada y que tradicionalmente era abastecida por la población residente en el sur del país.

Por último, como es bastante conocido, durante mucho tiempo las regiones cafeteras registraron un mejor desempeño en los indicadores de calidad de vida frente a las no cafeteras. Este comportamiento se dio casi que exclusivamente porque la institucionalidad cafetera asumió como función propia la provisión de bienes públicos como servicios, infraestructura, educación y generación de actividades productivas, que por naturaleza son competencia del Estado.

La crisis internacional del café de comienzos de siglo impidió el mantenimiento de estas inversiones en la magnitud en la que tradicionalmente se habían realizado y al parecer, estas fueron asumidas solo parcialmente por los gobiernos locales y regionales.

Según el CRECE sería importante retomar este interrogante y buscar la manera en que estado y sector cafetero sigan trabajando juntos no solo por los cafeteros sino también por el campo de Colombia. Sin duda, el café va jugar un papel muy importante en el post-conflicto.

Por:

Catalina Zárate R., Consultora del CRECE en Economía Cafetera
Rafael Isidro Parra-Peña, Director Ejecutivo CRECE

En:Bucaramanga – Miércoles, 15 Noviembre 2017 – 4:00pm

Expositor/es

Rafael Isidro Parra-Peña – Director Ejecutivo del Centro de Estudios Regionales Cafeteros y Empresariales (CRECE)

Organizan

Banco de la República Sucursal Bucaramanga, Universidad Auntónoma de Bucaramanga (UNAB) y Universidad Industrial de Santander (UIS).

Lugar

Sala de conferencias, piso 2, Banco de la República – Sucursal Bucaramanga.

Condiciones de ingreso

Entrada libre, el cupo es limitado. inscripciones aquí o a los teléfonos (577) 633 8008 o (577) 630 3133 Ext.7002-7044.

Resumen

Esta presentación ofrece evidencia sobre la relación entre los conflictos armados y sus impactos ambientales. Usando un panel de datos municipal anual (desde 2004 hasta 2012) y variables instrumentales para controlar la posible endogeneidad entre la cubierta boscosa y el desplazamiento forzado municipal se prueba que el conflicto armado ayudo en cierta medida a proteger los bosques de Colombia. Una lectura ingenua de este resultado podría inferir que el conflicto fue bueno para el país pues trajo un impacto positivo ambiental. Sin embargo, se resalta el hecho de que el mayor logro del proceso de paz de 2016, que terminó con 60 años de conflicto con las FARC, fue el de reducir la victimización. De acuerdo con las cifras oficiales durante el periodo de estudio (2004-2012) al menos 150.164 personas murieron en los combates, 4.990 personas fueron secuestradas, y aproximadamente 2.6 millones fueron desplazadas forzosamente. Todo esto representa un inmenso sufrimiento humano.

Por otra parte, la degradación de los bosques a menudo aumenta en situaciones de post-conflicto. Estos hallazgos ponen de relieve la necesidad de incrementar la protección de los bosques en Colombia.

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Fecha: martes, 21 de noviembre de 2017
Hora: 09:00 – 10:30 GMT-5

El Instituto Global de Crecimiento Verde (GGGI en inglés), el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el Centro Internacional de agricultura Tropical (CIAT) en el marco del Programa Global de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS en inglés) y el Centro de Estudios Regionales Cafeteros y Empresariales (CRECE) le invitan a un seminario web enfocado en el estudio sobre la productividad de la tierra y el rendimiento del sector agropecuario medido a través de los indicadores de crecimiento verde en el marco de la Misión de Crecimiento Verde en Colombia.

Agenda

• Presentación general sobre la Misión de Crecimiento Verde – José Manuel Sandoval, Coordinador Técnico de la Misión DNP/GGGI
• Presentación del componente de Productividad y rendimiento del sector agropecuario – Ana Maria Loboguerrero, Líder Regional del Programa CCAFS – CIAT
• Cierre – Carolina Jaramillo, Representante GGGI en Colombia

Sobre la Misión de Crecimiento Verde

La Misión de Crecimiento Verde es una iniciativa liderada por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) a través de la cual se busca definir los insumos y lineamientos de política pública para orientar el desarrollo económico del país hacia el CV en el 2030, de manera comprensiva y acertada.

La Misión producirá las bases técnicas para la formulación de la Política de Crecimiento Verde de Largo Plazo, meta del actual Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 “Todos por un Nuevo País”. En razón a la trascendencia de esta iniciativa, el DNP busca involucrar de manera estratégica al sector privado al trabajo de la Misión. El estudio sobre la productividad de la tierra y el rendimiento del sector agropecuario medido a través de los indicadores de crecimiento verde en el marco de la Misión de Crecimiento Verde en Colombia hace parte de dichas bases técnicas.

Sobre el Estudio de Productividad de la Tierra para Colombia

El objetivo del estudio es identificar y proponer lineamientos de política y recomendaciones orientadas a mejorar la productividad de la tierra en Colombia y el comportamiento del sector agropecuario medido a través de los indicadores de Crecimiento Verde, cuyo alcance será la Política de Crecimiento Verde de largo plazo, en el marco de la Misión de Crecimiento Verde liderada por el Departamento Nacional de Planeación.

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El Centro de Estudios Regionales Cafeteros y Empresariales -CRECE- se encuentra adelantando un proyecto para FEDEPALMA denominado “Evaluación de impacto de la investigación y transferencia de la Pudrición del Cogollo”. El objetivo del proyecto es identificar los resultados más relevantes de la investigación y transferencia sobre la Pudrición del cogollo (PC), financiada por el Fondo de Fomento Palmero y ejecutada por CENIPALMA, y evaluar su impacto en el sector palmicultor colombiano. El estudio tiene como referencia el periodo durante el cual el Fondo de Fomento Palmero ha aportado recursos a esta investigación, es decir desde 1994 a la fecha.

El cultivo de la palma de aceite tiene una enorme importancia para la agricultura colombiana pues genera el 6% del PIB agropecuario del país. De acuerdo al Censo Nacional Agropecuario de las más de 8 millones de hectáreas sembradas en el país, la palma de aceite ocupa 512 mil hectáreas, es el segundo cultivo agroindustrial más importante en área de producción, después del café (Dane, 2016), lo que convierte a Colombia en el primer productor de aceite de palma en Latinoamérica y el cuarto productor mundial. La palma de aceite se destaca por su encadenamiento agroindustrial pues es la base del desarrollo productivo de la industria de aceites, alimenticia y la producción de biocombustibles. Además, la palma tiene una gran capacidad de generar empleos dignos, el 60% del empleo generado por la palmicultura es formal con salarios hasta 20% por encima del nivel salarial de otros sectores agrícolas y aproximadamente 140 mil personas trabajan directa o indirectamente en este cultivo (FEDEPALMA, 2017).

El cultivo de palma en el país se encuentra ubicado en 4 zonas palmeras las cuales se evidencian en el siguiente mapa, donde se destacan los departamentos con mayor presencia del cultivo.

Figura 1: Palma de aceite en Colombia

Fuente: FEDEPALMA

La enfermedad más limitante del cultivo de palma de aceite en Colombia es la Pudrición del Cogollo, una enfermedad que ha causado graves pérdidas al cultivo de palma y ha acabado con plantaciones enteras en las zonas Suroccidental y Central. En los últimos 15 años, se han perdido 35 mil hectáreas en Tumaco, Nariño y 37.200 hectáreas en Puerto Wilches, Santander por cuenta de la enfermedad. Actualmente inclusive hay un brote importante de la enfermedad en la zona Norte (La FM, 2017).

El trabajo de investigación de Cenipalma alrededor de la PC ha tenido la dificultad de no contar con investigaciones internacionales alrededor de la enfermedad, en tanto que ésta no es tan relevante en Malasia e Indonesia, los principales productores mundiales. Por esta razón, Cenipalma ha debido iniciar por entender y caracterizar la enfermedad hasta poder identificar su agente causal: la Phytophtora palmivora. Este patógeno ataca principalmente los tejidos de las flechas en desarrollo, deteriora la emisión y maduración de nuevas flechas y detiene el crecimiento de la palma. El manejo de esta enfermedad se basa en tomar medidas preventivas, como no cultivar en suelos con alta humedad relativa o hacer un buen manejo de drenajes, y aplicar medidas correctivas ante la presencia de la enfermedad como son mejorar el manejo agronómico, las cirugías de tejidos enfermos, la aplicación de productos en palmas jóvenes. Pese a estar alternativas de manejo, lo que se recomienda cuando una palma no se recupere es erradicarla.

En el marco de este proyecto, el CRECE ha propuesto analizar toda la cadena de valor empezando por la investigación y los descubrimientos científicos, continuando por la validación y transferencia de tecnología y finalizando por cuantificar la tasa de adopción, la percepción y el impacto a nivel de los palmicultores. Para lograrlo, el proyecto plantea un conjunto de entrevistas, encuestas y grupos focales para conocer y evaluar mediante técnicas econométricas, el impacto que ha tenido la investigación y transferencia de la pudrición del cogollo en el sector palmicultor colombiano. Este proyecto espera ser un insumo fundamental para apoyar la construcción de la nueva visión estratégica de Fedepalma que iniciaría en el 2020.

 

Por:
Guillermo Llinás R., Consultor Asociado en Economía Agrícola CRECE
Mario Villamil P., Consultor en Política Pública CRECE
Sara Asmar S., Asistente de Investigación CRECE

30 AÑOS contribuyendo a la generación de conocimiento desde una perspectiva regional
Photocredit: Mafe TB.

Aprendizajes en torno a la participación en el Plan Especial de Manejo y Protección del Bien de Interés Cultural (BIC) Conjunto Antigua Estación del Cable Aéreo y Torre de Herveo

Las apuestas actuales a favor del patrimonio material e inmaterial de los pueblos posibilitan instrumentos legales y políticos encaminados a dotar de sentido su existencia. En particular, se ha construido un marco de acción orientado a la protección de la memoria histórica a través de su anclaje en el presente. En este sentido, la apropiación ciudadana y los usos sociales que puedan derivarse de los bienes culturales constituyen un importante desafío. En Manizales se están haciendo esfuerzos destacables al respecto. 

El CRECE hace parte desde julio de 2017 del equipo encargado de construir el Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) del Bien de Interés Cultural (BIC) Conjunto Antigua Estación del Cable Aéreo y Torre de Herveo. Específicamente, está encargado del diagnóstico socioeconómico del entorno urbano del BIC, así como del análisis institucional y financiero de su administración. Este estudio es liderado por la Escuela de Arquitectura y Urbanismo, de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Nacional, sede Manizales.    

La Antigua Estación del Cable Aéreo –hoy sede de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional– y la Torre de Herveo, conocida como Torre del Cable, fueron declarados BIC de la nación mediante el Decreto 1543 del 28 de agosto de 1996. El primero es un bien inmueble propiedad de la Universidad Nacional de Colombia, y el segundo un bien mueble, propiedad del municipio de Manizales. En 1997 la Ley General de Cultura declara los Monumentos Nacionales como BIC del ámbito nacional y crea la figura del PEMP como instrumento de planeación y gestión para la protección y conservación de los BIC declarados. Este plan debe ser integrado al Plan de Ordenamiento Territorial y al Plan de Desarrollo del municipio como normativa de jerarquía superior. El Ministerio de Cultura es el encargado del seguimiento del PEMP.

La ubicación de la Antigua Estación del Cable Aéreo y de la Torre de Herveo en un sector de Manizales constituido en una nueva centralidad urbana, en la que confluye una enorme diversidad de dinámicas económicas, sociales y culturales, puede representar al mismo tiempo ventajas y amenazas para su conservación. De ahí que resulte fundamental identificar los actuales usos sociales y significados atribuidos a estos BIC, que si bien se han constituido en iconos de la ciudad, se enfrentan al peligro de ser reducidos a valores estéticos y paisajísticos, vaciándolos de su contenido histórico y cultural. Es cierto que los Manizaleños se manifiestan en general orgullosos de la existencia de estos bienes y que acuden a sus alrededores como lugar de ocio y de encuentro, pero también lo es que al ser preguntados sobre el rol que éstos desempeñaron en la vida económica y social de la región, durante su periodo de funcionamiento como solución de transporte, declaran escaso conocimiento al respecto.

El trabajo realizado por el CRECE hasta el momento alrededor de este PEMP, evidencia la necesidad de revitalizar el patrimonio cultural de la ciudad representado de manera especial por los BIC del Cable. En un momento que demanda con urgencia iniciativas creativas e inteligentes que aporten al desarrollo regional y nacional, bien valdría la pena aprender del ingenio de quienes hace casi 100 años concibieron una solución al transporte en un territorio caracterizado por el relieve montañoso y accidentado, carente de vías terrestres carreteables. Así, el que fue en su momento el sistema de cable aéreo más largo del mundo, inaugurado oficialmente en 1922, se constituyó en una potente aventura de ingeniería que transformó la economía local y conectó a Caldas con el mundo, a través del acceso al río Magdalena y de ahí al océano Atlántico, permitiéndole exportar sus productos agrícolas, especialmente el café, e importar recursos necesarios para la economía local.

En definitiva, la ciudad necesita apropiar nuevamente estos bienes y apreciar no solamente su presencia física, sino los valores culturales que éstos representan. Nutrir la identidad regional con estos valores exige un ejercicio serio de difusión y resignificación de su historia por parte de la ciudadanía. Próximamente el PEMP aportará propuestas encaminadas a articular los BIC del Cable en la vida de la ciudad; dependerá de los manizaleños aprovecharlo como herramienta para la construcción de una memoria compartida sobre la capacidad históricamente evidenciada de transformación del territorio. Quizá así Manizales pueda seguir siendo un ejemplo de creatividad e ingenio para el mundo.

Por: Carolina Villada Narváez

Consultora del CRECE en educación

 

 

“Lo que no se mide no se puede mejorar, y lo que no se mejora se pierde”, esta fue la tarea que precisamente comenzó a hacer el Centro de Estudios Regionales, Cafeteros y Empresariales (CRECE) desde hace 30 años en la región

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La intensidad y frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, incluyendo sequías o inundaciones, va en aumento. El vínculo entre los fenómenos extremos y el cambio climático, que hace referencia a la variación global del clima en una escala de tiempo prolongada, y, sin duda, en parte provocado por la actividad humana, es progresivamente más estrecho.

Los choques climáticos más regulares son devastadores para las familias más pobres que dependen de la agricultura. Rara vez los campesinos están preparados para mitigar el impacto de las variaciones climáticas extremas. Además, las familias más vulnerables usualmente suelen ubicarse en lugares propicios a tragedias.

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), los efectos adversos del cambio climático en la agricultura ocurrirán con mayor fuerza en los trópicos y en los subtrópicos; eso significa que hay una amenaza real en las zonas productoras de café. El Cuadro 1 presenta cómo los choques climáticos afectan la producción de café por tipo evento, incluyendo el aumento de la temperatura, la presencia de lluvias irregulares, inundaciones, sequias y vientos fuertes.

 

Cuadro 1: El efecto de las variaciones climáticas extremas por tipo de evento

Fuente: elaborado por los autores.

En Colombia hay alrededor de 552.128 productores de café, siendo cerca del 96% pequeños; con menos de 5 hectáreas en café. Así, los efectos del cambio climático en la producción de café son dramáticos, ya que los choques climáticos se traducen básicamente en pérdidas económicas de las cuales es usualmente difícil recuperarse. Por ejemplo, para un productor pequeño la afectación de un evento climático extremo tendría un efecto potencial en la reducción del consumo del hogar, por la vía de un choque de ingresos. Esto, en el peor de los casos, podría causar la decisión de vender sus activos productivos, para mitigar en parte, este evento adverso.

De esta manera, en el sector agrícola las variaciones climáticas extremas se deben combatir con medidas de adaptación. De la mano de alianzas que se pueden hacer entre el sector público y el privado, y con la fuerza que tiene la asociatividad cafetera en el país, es posible fomentar, por ejemplo, las buenas practicas del manejo del cultivo, manejo de sombra, riego y plagas y enfermedades, entre otras; fomentar la investigación y conservación de diversidad genética (plantas resistentes a la sequía); y la implementación de mejores tecnologías que premian la productividad. Finalmente, los programas educativos, desde las capacitaciones más simple a productores hasta la asistencia técnica especializada, constituyen un canal importante a través del cual se pueden promover las medidas de adaptación.

El temor es que en el largo plazo, la producción de café se desplace hacia zonas marginales altas, que actualmente no se consideran aptas para su producción, así se hacen necesarias más investigaciones sobre qué tan preparados están hoy en día los cafeteros para adaptarse a choques climáticos extremos, además es fundamental determinar con estudios cuáles serán las zonas más afectadas, e identificar cuáles son las implicaciones que puede tener esta realidad sobre los planes de ordenamiento territorial. En el CRECE construimos resiliencia para un futuro más sostenible con investigación rigurosa sobre estos temas, y otros.

 

Por:
Rafael Isidro Parra-Peña S., Director Ejecutivo CRECE
María Fernanda Toro B., Asistente de Investigación CRECE

 

Dato curioso

Sabías que?
– El rango ideal de temperatura para el cultivo de café está entre los 15 y los 24°C para el café Arábica.

“Las opiniones expresadas este blog son de exclusiva responsabilidad de los autores y no necesariamente representan las opiniones el equipo de investigación o consejo directivo del CRECE”.

¿Sabías que el CRECE cuenta con una experiencia de 30 años realizando trabajos de campo en Colombia?

“Durante este periodo nos hemos consolidado como un centro de investigación que hace directamente el levantamiento, manejo y análisis de información primaria para sus proyectos”.

El trabajo de campo es una de las fases de la investigación más importantes. Hace referencia al conjunto de acciones necesarias para obtener de manera directa información de las fuentes primarias, es decir, personas en el lugar y tiempo en el cual suceden los acontecimientos de interés para la investigación.  Nuestra experiencia demuestra que para realizar un trabajo de campo de calidad se requiere de una planeación apropiada. En la figura 1  se presentan las cuatro etapas que tiene el trabajo de campo en el CRECE: a) Diseño; b) Preparación; c) Trabajo de campo; y d) tratamiento de los datos.

 

Figura 1

cuadro trabajo de campo crece

 

 

La etapa de diseño del trabajo de campo comprende como bien lo dice su nombre la realización de los diseños de la muestra y las herramientas de recolección. Posteriormente se hace una prueba piloto con el fin de hacer una revisión y adaptación de dichas herramientas de recolección. El resultado es un diseño definitivo del sistema de recolección de la información apropiado.

Posteriormente se procede a hacer la planeación del trabajo de campo. En la etapa de preparación del trabajo de campo se selecciona el equipo de trabajo de campo idóneo de acuerdo las características del proyecto, el equipo normalmente está compuesto por encuestadores y supervisores, los cuales recibirán una capacitación y socialización de las necesidades particulares del proyecto.

La tercera etapa corresponde propiamente el trabajo de campo. Comienza la recolección de los datos, se hace un primer filtro de control de calidad liderado por los supervisores con el fin de determinar si la información recolectada es correcta, y, una vez aprobada, se procede con la transferencia de la información la cual será sometida a un segundo filtro por parte del equipo investigativo, el cual determinara si la información es correcta.

Finalmente, en la cuarta etapa de tratamiento de los datos se comienza con el proceso de ingreso de los datos, los cuales serán sometidos a un tercer filtro, con el fin de establecer la calidad de los datos, y una vez aprobada la calidad de los mismos se procede con la construcción de las bases de datos, las cuales permitirán realizar procesamientos y análisis de la información del proyecto de investigación.

Para el CRECE es fundamental un trabajo metodológico y sistemático de cada uno de los trabajos de campo de los proyectos de investigación. Garantizamos que los análisis a partir de los cuales se formulan recomendaciones y toma de decisiones se basen en información de campo confiable.

 

Rafael Isidro Parra-Peña S.

Director Ejecutivo CRECE

 

Por: Carolina Villada Narváez (Consultora del CRECE)

El CRECE inicia la evaluación intermedia del Programa “Educación para la competitividad”. El gran desafío del Programa: cerrar las brechas entre la educación rural y urbana.

En el CRECE hemos tenido la oportunidad de sistematizar y evaluar diferentes iniciativas educativas desarrolladas tanto en Caldas como en el resto del país. En particular, hemos acumulado una importante experiencia en la evaluación de los proyectos y programas de educación rural del departamento, ejecutados a través de la Alianza público-privada entre la Gobernación de Caldas, el Comité de Cafeteros y, de manera más reciente, la Central Hidroeléctrica de Caldas, CHEC. Esta Alianza ha permitido fortalecer el modelo Escuela Nueva en los distintos niveles educativos y expandirlo hasta la educación superior, en una intervención que combina objetivos ligados a la cobertura, calidad y pertinencia de la oferta formativa. 

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La educación beneficia a todos y todas. Crédito: Manon Koningstein

Nuestra trayectoria y aprendizajes en el monitoreo de esta política nos permiten disponer de herramientas conceptuales y metodológicas enfocadas en las dimensiones y variables claves que intervienen en la transformación del ámbito educativo, en particular las relacionadas con los procesos de gestión de la política, los factores escolares y contextuales que inciden en su aplicación y los cambios y estrategias desplegadas en los ámbitos individual, familiar y comunitario. De este modo, las perspectivas de análisis que empleamos se nutren de la interdisciplinariedad y de la combinación de métodos cuantitativos y cualitativos con el fin de explicar de una manera comprensiva los procesos evaluados en los niveles macro, meso y micro. 

Actualmente nos encontramos en la fase inicial de la Evaluación Intermedia del Programa Educación para la Competitividad, contratados por el Comité de Cafeteros de Caldas. En el 2014 realizamos también la línea de base de la intervención. Este Programa tiene tres componentes: i) Educación para el trabajo a través de los proyectos Educación Media con Profundización para el Trabajo, Evaluación y certificación de competencias laborales y Emprendimiento; ii) Acceso a la educación superior basado en la política de articulación con la educación media mediante la ampliación del proyecto La Universidad en el Campo y el proyecto Empresarismo; y iii) Conexión Laboral, a través de los proyectos Inserción Laboral y Microempresarios rurales. 

El propósito de esta evaluación es determinar los resultados alcanzados por la intervención alrededor de las condiciones de educabilidad e inserción laboral de la población rural de Caldas, específicamente de los egresados. Algunos de los mayores desafíos al respecto se relacionan con la identificación de cambios relacionados con: las posibilidades para el empalme generacional; las capacidades de los jóvenes rurales para su inserción productiva, bien sea a través de negocios propios o del empleo en empresas asociada al sector rural; y la generación de nuevas dinámicas familiares y comunitarias a partir del empoderamiento de los jóvenes. 

Esta evaluación es de enorme relevancia para profundizar en el conocimiento del tipo de diseños institucionales requeridos para superar las tradicionales brechas observadas entre zonas rurales y urbanas en los principales indicadores educativos. Esperamos también aportar en el análisis de las trayectorias construidas por los egresados y su relación con la experiencia educativa obtenida, facilitando la comprensión de las limitaciones, aciertos y desafíos de la actual oferta educativa rural del departamento frente a las necesidades y expectativas de los jóvenes del campo. Nos interesa especialmente producir información pertinente para la toma de decisiones por parte de los actores involucrados en el diseño y ejecución de la política, de manera que se avance en la cualificación de oferta educativa rural y en la construcción de un proyecto de largo aliento bajo un enfoque territorial; aspecto en el que Caldas se posiciona como un referente en el contexto nacional e internacional.